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Invertir dinero tiene beneficios fiscales. ¿Conoce esos beneficios de los que puede aprovecharse?.

La compra de acciones de empresas no es sólo una fórmula para invertir en proyectos empresariales y esperar, con el tiempo, que nuestro patrimonio aumente. No. Hay también ventajas inmediatas para un patrimonio bien gestionado. Son las ventajas fiscales. Y es que además de la tributación general de las acciones de empresa típicas del IBEX35 o de famosos Mercados Internacionales que tienen su regulación, la legislación española prevé otras formas menos conocidas de inversión que tienen añadido cierto atractivo fiscal.

Veamos.

1) Desde 2013, se permite a los inversores en empresas de Nueva Creación obtener beneficios fiscales. Estábamos entonces ante Ley de Emprendedores, que incluía una bonificación fiscal para los inversores privados. Se popularizó como bonificación para Business Angels. Con ciertos requisitos se da la posibilidad de deducir el 20% de lo aportado. Existiendo tanto bonificaciones estatales como regulación autonómica. ¿El objetivo? Incentivar proyectos empresariales nuevos.

2) Crowdfounding y crowdlending, nuevos modelos con un variado sistema de tributación dependiendo de la modalidad de “crowd” que se elija. Pero, como esta forma de inversión no implica siempre la compra de acciones (hay donaciones o préstamos por ejemplo) lo trataremos en otra ocasión.

3) Deducir en nuestro IRPF la compra de acciones en el MAB, el Mercado Alternativo Bursatil. Que precisamente es de lo que vamos a tratar hoy.

Aunque conocido por algunos inversores y fiscalistas es un tema poco divulgado por la prensa económica generalista. Pero interesante, ya que la deducción por compra de acciones de empresas del MAB puede llegar a suponer al contribuyente un ahorro muy importante en su declaración de IRPF.

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¿Qué es el MAB?

Esto dice la Wikipedia: “El Mercado Alternativo Bursátil (MAB) es un mercado organizado autorizado por el Gobierno y supervisado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que ofrece un sistema de contratación, liquidación, compensación y registro de operaciones sobre acciones y valores. El MAB, a diferencia del Mercado Continuo, cuenta con una regulación creada especialmente para las SICAV, Empresas de Capital Riesgo y PYMES en expansión”.

En otras palabras, y para lo que nos interesa aquí…un mercado en el que cotizan PYMES, pequeñas y medianas empresas, para las que antes de la creación del MAB, (año 2006), era impensable cotizar en Bolsa, un lugar donde las PYMES pueden obtener capital e intentar crecer y consolidarse como proyecto empresarial. Ello es posible porque los requisitos para que una empresa pueda entrar en el MAB son muy diferentes a los que se exigen para entrar, por ejemplo, en el IBEX35.

Pero para el inversor, invertir en valores cotizados en el Mercado Alternativo Bursátil es exactamente igual que invertir en Bolsa tradicional: mismos intermediarios y mismos costes. Actualmente existen 30 empresas que cotizan en el MAB. Su cotización online se puede ver AQUI.

Eso si, entrar en el MAB supone una manera diferente de invertir.Al ser empresas “jóvenes en expansión” el riesgo-inversión puede ser mayor al de empresas grandes consolidadas pero también existe la probabilidad de gran un crecimiento y de un buen beneficio.

Si es de los que piensa que en una buena estrategia de inversión hay que diversificar cartera, puede ser bueno echar un vistazo al MAB. Si se utiliza como estrategia de inversión debemos saber que además del beneficio fiscal las empresas del MAB también pueden dar dividendos, ya que dar dividendos, -repartir beneficios-, es algo que depende de la propia empresa no del lugar donde se cotice. Los dividendos son para un patrimonio algo interesante para añadir y sumar a los beneficios fiscales.

Fiscalidad

Se puede deducir la compra de las acciones de empresas del MAB , siempre y cuando la sede social de la empresa coincida con la comunidad autonómica del declarante. La comunidad autónoma de residencia del inversor y el domicilio social y fiscal de la empresa aquí juegan un papel muy importante. Estamos ante una deducción autonómica, cada Comunidad lo regula a su manera, y no todas las CCAA lo regulan.

En la actualidad lo legislan y por tanto los inversores se pueden beneficiar en:

Aragón. Los contribuyentes de esta Comunidad pueden deducirse el 20% de las cantidades invertidas en la suscripción de acciones de empresas del MAB que hayan ampliado capital, con un importe máximo de 10.000€. Es decir, se pueden invertir con repercusión fiscal hasta 50.000€, pues el tope máximo de 10.000€ es el 20% de 50.000€. Permanencia 2 años.

Cataluña. También los inversores con domicilio fiscal en esta Comunidad se deducen un 20% de las inversiones en empresas del MAB que hayan ampliado capital, con un máximo de 10.000€. Igualmente hasta 50.000€ invertidos tienen repercusión fiscal. Permanencia 2 años.

Galicia. Aquí la deducción del IRPF es menor, de un 15% de las inversiones y además baja también el límite máximo por declaración que es de 4.000€. Permanencia 3 años.

Madrid. Fue de las primeras en aprobar este tipo de deducciones fiscales y es con mucho la comunidad con mayor presencia empresarial en el MAB, el gravamen que se aplica sobre la deducción es de un 20%, con un límite máximo de 10.000€. Inversión máxima interesante desde el punto de vista fiscal 50.000€. 2 años de permanencia.

Murcia. Fue de la última en regular este beneficio fiscal y siguió la vía mayoritaria, es decir, una deducción del 20% y un límite máximo de 10.000€ por contribuyente.

Veremos mejor lo anterior con una tabla-resumen.

Deducible en IRPF

Deducción Máxima

Max. Capital Social

Mantenimiento de la Inversión

Aragón

20%

10.000 €

10,00%

2 AÑOS

Cataluña

20%

10.000 €

10,00%

2 AÑOS

Galicia

15%

4.000 €

10,00%

3 AÑOS

Madrid

20%

10.000 €

10,00%

2 AÑOS

Murcia

20%

10.000 €

10,00%

2 AÑOS

Observamos pues que no todas las CCAA españolas regulan esta deducción fiscal, y las que lo hacen establecen requisitos propios. Por ejemplo en Madrid se exige además que la empresa en la que se invierta no tenga como actividad principal la gestión de patrimonio mobiliario o inmobiliario, o en Murcia se exige que se inscriba en escritura pública el titular de las acciones. Y debemos recordar que estas deducciones se practican sobre la parte autonómica de la cuota del IRPF. Pero, aún así, las deducciones autonómicas suponen un porcentaje interesante de los beneficios fiscales en nuestra declaración o la de nuestros clientes, y es por ello cosa a tener en cuenta para tener patrimonios personales fiscalmente eficientes.

Quejas, sombras y mejoras.

En los sectores cercanos al MAB se habla de cierta discriminación fiscal para con sus empresas, y acusan a los gobiernos de no promocionar de verdad a las PYMES, de no ayudarlas fiscalmente en todo lo que deberían; ya que por ejemplo, mientras que con las acciones del Mercado Continuo se aplica la regla de “los dos meses” y no se computan como pérdidas patrimoniales las que son fruto de operaciones de títulos homogéneos dentro de los dos meses anteriores o posteriores a la compra, en el MAB el plazo debe ser de un año. O, por ejemplo, a la hora de valorar las acciones del MAB en el IRPF se computan por el valor teórico de balance y no por el valor de mercado como ocurre cuando hay transacciones con cualquier otro título cotizado en el IBEX35.

Por el otro lado, justo es decir que al MAB no le han faltado críticas especialmente en lo relativo a la falta de controles, quizá aquí el “caso Gowex” -falseamiento de cuentas- fue el mas sonado y el que mas ha lastrado la institución, pues generó dudas sobre la fiabilidad de las empresas que cotizaban en ese mercado. Lo recordarán, seguramente. Fue el caso del Wi-Fi gratis que nunca llegó, un asunto de ambición desmedida donde se alegó como defensa la vieja excusa del “uy!! yo no sabía nada”. Fue destapado por el informe Gotham en 2014.

Tras el escándalo se potenciaron sistemas de control a las empresas que cotizan en el MAB, se impulsó la figura del asesor registrado (un guía o mentor para ayudar y controlar a las empresas que deseaban cotizar). Mayor control fue la respuesta. Pero mayor control supone un mayor coste para las PYMES que no siempre pueden asumir. Encarecer la entrada al MAB limita el número de empresas que salen a cotizar, y si se limita mucho el número se deja vacío el mercado y el BME -la empresa propietaria de las Bolsas- no ganaría dinero. Siguen, pues, reinventándose, y buscando esa armonía entre seguridad y dinamismo.

Y buscando esas soluciones y una mayor seguridad para el inversor se aprobó el año pasado, (2016), cumpliendo con el mandato de Bruselas, la “Ley de Auditoria”. Esa Ley, marca una línea para la supervisión de determinadas empresas, y afecta entre otras a las que cotizan en el Mercado Alternativo Bursátil (MAB) dentro del segmento de empresas en expansión. Ahondando en las garantías, se establece también que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) tendrá capacidad de supervisión sobre las comisiones de auditoría.

Por tanto ahí está la herramienta los riesgos y los beneficios. Ahora toca valorar si encaja en nuestra gestión patrimonial este tipo de inversiones.

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