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Aunque los ETFs son mayormente utilizados por inversores institucionales. Es cierto también que los ETFs están de moda en el mundillo de los inversores españoles, comienza a introducirse con fuerza como herramienta para gestionar patrimonios. La industria de la gestión pasiva y productos indexados les atrae. Son baratos a la hora de entrar. Se ahorra en comisiones. Se oye cada vez más ETFs, ETCs -para materias primas-, ETNs -para bonos y obligaciones-. Hoy nos centramos en los ETFs que nos servirá para entender todos los demás.

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¿Que son los ETFs?. (Exchange Traded Funds) o también conocidos como Fondos Cotizados en Bolsa. Son en realidad fondos de inversión, cuyo objetivo es el de replicar una cesta de valores o replicar la evolución de índices bursátiles como el Ibex, Dow Jones, SP500 por ejemplo.

Cuando uno entra en un Fondo de Inversión, “tradicional”, entra como participe del fondo en una Institución de Inversión Colectiva y gana o pierde según el Fondo gane o pierda con las inversiones que haga dicho Fondo “Tradicional”. En cambio, con los Fondos Cotizados las participaciones que se compran se negocian en mercados bursátiles de la misma forma que se hace con las acciones. Como si hubiéramos comprado acciones de una empresa que cotiza en Bolsa.

Así que el ETF es un producto híbrido que aúna las características de la inversión en acciones (sencillez, liquidez, cotización continúa en Bolsa) con los fondos indexados tradicionales (diversificación, introducción en un sector o país con un único producto). Hay muchos tipos de ETFs que se crean con diferentes fines y filosofías de inversión, los hay directos -que reproducen un indice-, inversos -que reproducen el comportamiento contrario al indice-, apalancados. Unos con más riesgos que otros.

Lo que nos interesa ahora es saber que tienen características de los Fondos pero también de las Acciones. Y es cuando surge la pregunta ¿fiscalmente como funcionan?. Para la Hacienda española tributan como si acciones fueran. Aunque hay matices que ahora veremos también.

Repetimos. La regla general es que las participaciones compradas a un ETF tributan como las acciones. Es decir, se tributa por las ganancias obtenidas, y se consideran como ganancias patrimoniales en la base imponible del ahorro en la Declaración de IRPF. Pero hay excepciones y matices.

Y ahora vienen los matices y los problemas fiscales que anunciábamos más arriba. Si los ETFs, como las acciones, tributan siempre que se realiza un cambio y los Fondos de Inversión “Tradicionales” permiten cambiar de fondo una y otra vez sin tener que declarar a Hacienda hasta que no se recupera el dinero. ¿Estamos ante una discriminación fiscal?

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Desde el principio hubo gestores que pensaron que los Fondos Cotizados (ETFs), a diferencia de los Fondos de Inversión “Tradicionales”, estaban penalizados por el fisco, ya que cada vez que hacemos un traspaso de dinero de un ETF a otro, hay que tributar por los rendimientos obtenidos. También es verdad que si como resultado de nuestras operaciones hay una pérdida, también como en el caso de las acciones, se podrían compensar las pérdidas con las ganancias de ejercicios futuros.

El debate sobre las penalizaciones o discriminaciones fiscales ha vuelto. Se planteó una consulta vinculante a Hacienda por parte de una gestora europea que quería comercializar su producto en España. Y la Dirección General de Tributos con fecha del 27 de octubre de 2016 contestó e introdujo un matiz.

Se distinguen y separan del resto lo que podíamos llamar ETFs europeos, así que ciertas acciones o participaciones ETFS que, a su vez, coticen en bolsas de valores europeas distintas de la española y además no sean objeto de comercialización en el mercado bursátil español no estarán penalizados.

Estos que hemos llamado ETFs. Tendrían el mismo régimen de diferimiento fiscal de los Fondos Tradicionales. Se da la razón así, al menos en parte, a aquellos que piensan que los ETFs deberían tener la misma tributación que los fondos de inversión clásicos, que así se fomentaría con esta herramienta financiera el ahorro a largo plazo. Ya que están demostrando ser útiles para ello y más rentables e interesantes que los Fondos “tradicionales”.

A la guerra, además de Gestoras, se apunta ahora la misma BME (Bolsas y Mercados Españoles), pidiendo la equiparación fiscal. Que tributen como fondos no como acciones.

En el otro bando de esta guerra, están los que no quieren que se equipare fiscalmente, y son la gran mayoría de entidades financieras y gran parte de los brokers, que a su vez están en manos de dichas entidades financieras (Bancos). ¿Por qué están en contra?. Principalmente, aunque no sólo, porque, como hemos dicho, al principio, las comisiones de los ETFs son muy bajas, los gastos de gestión también, la entrada para el inversor es muy barata y son una competencia directa con los Fondos “Tradicionales”. Fondos Tradicionales que llenan las arcas de las entidades financieras gracias a las comisiones, ya que aunque el participe del fondo, el cliente del Banco, esté perdiendo dinero -como ha ocurrido con la mayoría de fondos en 2016- las comisiones del fondo clásico siguen sumando cantidades millonarias.

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