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En pleno siglo XXI, es una obviedad hacer referencia al proceso de internacionalización que, desde finales del siglo pasado, ha experimentado la economía mundial. Sin embargo, hay algo que suele pasar desapercibido a la mayoría. Que suele ser poco estudiado incluso por el sector de los asesores fiscales. Se tiende a desatender a la hora de planificar estrategias de rentabilidad que los No Residentes en España también pueden estar sujetos al pago de impuestos en España.

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Existe una ley con un apropiado nombre extraterrestre TRLIRNR -Texto Refundido de la Ley del Impuesto sobre la Renta de No Residentes- que describe todas las hipótesis generadoras de impuestos para personas que no tienen residencia fiscal en España. A parte de ello, existen impuestos como Patrimonio, Donaciones, Sucesiones, y un sin fin de impuestos locales, que podrían también afectar al No Residente y que no son objeto de estudio aquí.

La TRLIRNR también conocida como IRNR establece que las rentas en España sujetas a dicho impuesto pueden obtenerse bien con establecimiento permanente o sin establecimiento permanente. Afectará tanto a una persona física como a una jurídica (una empresa). Atañe a bienes muebles -cuentas bancarias, acciones, dividendos-, como a bienes inmuebles -pisos, locales-. El impuesto abarca también a rentas obtenidas por trabajo, y a empresas en atribución de rentas.

Con respecto al establecimiento permanente, se entiende que una persona (física o jurídica) opera mediante establecimiento permanente en territorio español, cuando por cualquier título disponga en el mismo, de forma continuada o habitual, de por ejemplo, sedes de dirección, sucursales, oficinas, fábricas, almacenes, tiendas o actúe en él por medio de un agente autorizado para contratar, en nombre y por cuenta del no residente.

El grupo anterior determina su base imponible con las reglas del impuesto de sociedades y suele tener estructuras jurídicas y asesores de apoyo; por tanto, esta entrada del Blog la dedicamos a un sector con menos acceso a información pero a la vez numeroso. Tratamos aquí sólo las rentas procedentes de inmuebles -pisos- obtenidas por persona física sin establecimiento permanente en España.

Primero, es bueno aclarar que no tener residencia fiscal en España no es lo mismo que ser extranjero en España, se puede ser extranjero con permiso de residencia y no tener la residencia fiscal en España. Digamos que “extranjero” y “nacional” es un concepto administrativo y “No residente” es un concepto fiscal, y pueden coincidir en una persona ambos conceptos o no.

La normativa española trabaja el concepto de “residencia fiscal” desde varios puntos posibles:

1) El tiempo.- Permanencia de más de 183 días en territorio español.

2) Económico.- Tener el centro o base principal de la actividad económica en España.

3) Presunciones legales.- Si un cónyuge e hijos son residentes se presume que el otro cónyuge también lo es (admitirá prueba en contrario).

Cumpliendo uno de los requisitos se es residente fiscal. En caso contrario estamos ante un No Residente fiscal en España.

Si el No Residente posee inmuebles urbanos en España deberá declararlos. Si los tiene en posesión para su disfrute, veraniego por ejemplo, pagará vía imputación de rentas, y pagará el 1.1% del Valor Catastral. Si el inmueble lo tiene alquilado tributará por los rendimientos derivados del alquiler.

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Nos detenemos con mayor detalle ahora en los arrendamientos. Un alemán tiene,por ejemplo, un piso de su propiedad alquilado en la costa del sol a un estudiante los meses de invierno, y él lo aprovecha en verano. Si un inmueble se encuentra arrendado una parte del año, hay que prorratear los tiempos, hay que hacer las declaraciones correspondientes por los arrendamientos más una declaración por la imputación de rentas proporcional al tiempo que ha estado sin alquilar.

En caso de alquileres entre particulares, si el propietario es No Residente hay que distinguir:

a) No es residente en nigún país de la UE o del Espacio Económico Europeo. Argentina, por ejemplo.

b) Es residente en un país de la UE, o del Espacio Económico Europeo

En el primer caso no podrán deducirse los gastos que ocasiona el propio alquiler y tributan por el total del rendimiento, generalmente un 20%, y habrá que tener en cuenta los posibles tratados internacionales de Doble Imposición firmados entre su país y España. En el segundo caso (residentes UE y EEE) podrá deducir los gastos derivados del arrendamiento.

Si se trata de un ciudadano residente en un país de la UE o de la EEE entre los gastos deducibles más comunes estarán los seguros, los intereses de préstamo hipotecario, el IBI, la tasa de basuras, gastos de comunidad, asesoramiento, reparación y conservación, gastos de publicidad para alquilarlo…Además, y es importante no olvidarlo, se puede deducir la parte correspondiente a la amortización del inmueble (normalmente 3% del valor de adquisición, por ser mayor que el catastral; en ambos casos sin computar el valor del suelo). En caso de alquilar el piso con muebles cedidos (por ejemplo muebles de cocina) también dichos muebles son susceptibles de amortización y deducción. Y debemos recordar otra vez que si el piso estuvo parte del año alquilado y parte a disposición del propietario también los gastos habría que prorratearlos en proporción. Si, es importante recordar que los gastos no pueden superar a los ingresos del año, pero si lo hicieran, el exceso se podría deducir en las declaraciones que se presenten en los 4 años siguientes.

Al ser alquiler entre particulares, el propietario No Residente no está obligado a practicar retenciones. Si se hubiera alquilado a una empresa o a profesionales, las retenciones serían obligatorias.

No olvidemos que cuando el inmueble es propiedad de un matrimonio o de varias personas, sean o no de la misma familia, para la Hacienda Española cada una de ellas es un contribuyente independiente, por lo que deberán presentar declaraciones separadas.

Para cumplir con su obligación fiscal el No Residente sin establecimiento permanente con inmuebles en España deberá presentar el Modelo 210, en papel o vía telemática. En España o en su país mediante envio de un correo certificado a la Agencia Tributaria. Dentro de los siguientes plazos:

1) Plazo General.- Desde el día 1 al 15 de abril, julio, octubre o enero

2) En el caso de rentas imputadas de inmuebles urbanos, desde el día 1 de enero hasta el 23 de diciembre.Y si hay retención modelo 216

Previamente a presentar el modelo 210 deberá solicitar un NIF (número de identificación fiscal) a la Administración tributaria española.

Lo hasta aquí comentado se tiene en cuenta sin perjuicio de regímenes forales (País Vasco, Navarra) ni la legislación específica de Canarias, Ceuta y Melilla. Además son fundamentales en esta materia los convenios internacionales de Doble Imposición firmados por los países de residencia.

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